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La experiencia de Miquel y Mireia en la comunidad educativa de Sopachuy (Bolívia)
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“La pobreza no está solo para entenderla, sino también para solucionarla”, Vicente Ferrer
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La experiencia de Jordi y Joana en Patongo, Uganda

La experiencia de Miquel y Mireia en la comunidad educativa de Sopachuy (Bolívia)

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Miquel y Mireia son dos de los embajadores de Worldcoo que, de forma voluntaria, colaboran con nosotros con la visita y audición de algunos de los proyectos que hemos ayudado a financiar gracias a las “compañías con causa” que colaboran con nosotros.

Hace unos meses, estuvieron en Camboya, donde tuvieron la oportunidad de conocer de primera mano la labor de la ONG S.A.U.C.E., una entidad que, desde 2011, presta ayuda a personas en riesgo de exclusión social de la zona.

NRbZ7qZsAhora, han viajado hasta Sopachuy, uno de los municipios con mayor índice de desnutrición infantil de Bolivia. De hecho, de cada 100 niños en Sopachuy, 24 presentan un estado de desnutrición crónica.  Hace unos meses, la ONG Ayuda en Acción tuvo la oportunidad de desarrollar un programa social en Sopachuy con el objetivo de aumentar la disponibilidad de recursos alimentarios, enseñar cómo incrementar los ingresos familiares provenientes del cultivo y promover unas buenas prácticas de higiene y consumo responsable. Lo hicieron gracias a la solidaridad de los usuarios de Nicequest, quienes, a través de pequeñas donaciones, consiguieron reunir el capital necesario para que la entidad pudiera llevar a cabo el proyecto. Si quieres, puedes recordar el proyecto AQUÍ.

Tras su visita en Sopachuy, hablamos con Miquel y Mireia para conocer de primera mano cómo vive hoy la población de la zona y cómo han cambiado sus condiciones.

Miquel y Mireia, cómo describiríais la Sopachuy?

Sopachuy es un municipio formado por 9 comunidades repartidas en un amplio territorio. Nosotros fuimos hasta Amancaya, una de las más importantes. Para llegar allí, tardamos 4 horas en coche desde Sucre, la ciudad más cercana. La última hora y media, la carretera se convirtió en un camino sin asfaltar que suele quedarse intransitable en época de fuertes lluvias. No existe ningún tipo de transporte que llegue hasta la comunidad, y la única forma que los habitantes tienen de salir es a pie.

La comunidad tiene una economía de subsistencia agraria organizada en huertos familiares. Se cultiva, mayoritariamente, maíz y recientemente se han introducido verduras y hortalizas. Existe una ganadería muy básica en base a cerdos y animales para el trabajo del campo.

Las calles del pueblo son de tierra con grandes hoyos hechos por el agua de la lluvia. Las casas son de adobe, aunque están empezando a construir con tochos. Desde hace 3 años, las casas tienen electricidad. El agua corriente no está presente en todas las casas ni es potable, y por esto la mayoría acuden al río a lavar la ropa, asearse y a recogerla para cocinar y beber.

La comunidad dispone de un centro de salud que abarca otras 4 comunidades más (San Isidro, Achatalas, Chavarria y Alisos) y una escuela de educación primaria y secundaria. Este año tienen 250 alumnos entre 6 y 16 años. Algunos de los niños tienen que caminar hasta una hora y media cada día para llegar a la escuela. Para los que viven más lejos, hay un pequeño internado en el que viven entre semana.

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¿Cómo son sus habitantes?

Los habitantes de Amancaya son quechuas y éste es su lengua materna. Son familias extensas y suelen tener más de 4 hijos. Su nivel educativo es muy básico, probablemente la mayoría solo llegó a cursar la primaria. En general nos parecen gentes introvertidas y cerradas.

Son católicos, muy creyentes, que mantienen algunas tradiciones relacionadas con la Pachamama y el tributo a la tierra.

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¿Cuáles han sido las principales consecuencias tras la implementación del programa social de Ayuda en Acción en la zona?

sopachuy3Los principales efectos fácilmente visibles en la comunidad han sido las mejoras en la escuela (nueva cocina, lavamanos, limpieza del patio), el nuevo centro de salud y la mejora en los hábitos higiénicos y alimentarios de la población.

Gracias a las acciones realizadas, se ha conseguido reducir los casos de desnutrición infantil (menores de 5 años). Antes del inicio del proyecto, el 21% de los niños sufrían malnutrición severa siendo ahora el 5%.

 Durante la visita, habéis tenido la oportunidad de hablar con algunas de las familias que se beneficiaron directamente de este proyecto. ¿Qué opinan de todo ello?

Después de la visita a Sopachuy, el agradecimiento es el sentimiento más común y sincero que nos transmitieron todos sus habitantes. Se valora muy positivamente que la ayuda se haya hecho en forma de “acción” en la que ellos han tenido que tomar parte porque se han sentido partícipes y han sido conscientes que en sus manos está la posibilidad de mejorar y tirar adelante.

En palabras de Elvira, una profesora de primaria de la localidad, “Lo que me gustó de este proyecto es que nos han hecho trabajar. La ayuda viene y se va, pero la chispa para trabajar se ha quedado”.

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Aunque el proyecto terminó hace ya unas semanas, os habitantes de Sopachuy siguen trabajando con el fin de continuar mejorando su calidad de vida. ¿Cuáles son a día de hoy sus prioridades?

Por orden, sus prioridades son:

  1. sopa5Mantener los hábitos aprendidos en higiene y alimentación saludable.
  2. Retener a los jóvenes en la escuela para que terminen la educación secundaria.
  3. Asentar la economía agraria para no tener que abandonar el pueblo.
  4. Retos de salud relacionados con el VIH, embarazos en adolescencia y seguir trabajando en el seguimiento de la desnutrición.

¿Qué es lo que os lleváis de esta experiencia?

Poder visitar este proyecto nos ha dado la oportunidad de conocer otra realidad de Bolivia, una realidad muy extendida, pero a su vez desconocida. El ámbito rural vive en condiciones precarias y con una calidad de vida muy baja.

En relación al proyecto, nos ha gustado mucho poder visitar un caso de éxito en el que se ha conseguido la involucración de todos los agentes afectados (ONG, profesores, centro salud, padres, alumnos, gobierno municipal) para conseguir su objetivo. Y esto es palpable con las reacciones del pueblo; ellos han asimilado y adquirido las propuestas de la ONG como propias.

Finalmente, hemos corroborado que los grandes avances se hacen con pequeñas acciones. Lo más importante es que sean propuestas acertadas y adaptadas a las necesidades y capacidades de la zona de actuación. En este caso concreto, hemos visto un plan de acción que encaja con las casuísticas del entorno y esto ha conllevado el éxito del proyecto.

Miquel y Mireia continuarán su ruta por Sur América durante unas semanas más. Próximamente… ¡más novedades!

Equipo Worldcoo

 

 

“La pobreza no está solo para entenderla, sino también para solucionarla”, Vicente Ferrer

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¡Nuestros embajadores visitan la Fundación Vicente Ferrer!

La primera vez que Vicente Ferrer pisó la India fue en el año 1952 como misionero de la Compañía de Jesús en Mumbai. Poco se imaginaba que años más tarde, las clases dirigentes locales verían su labor de ayudar a los demás como una amenaza. En 1968 Vicente Ferrer se vio obligado a abandonar la India, pero su expulsión no dejó a nadie indiferente; una marcha de 250 km protagonizada por más de 30.000 personas hizo que finalmente Indira Gandhi le consiguiera un nuevo visado para permanecer en la India. En 1969, Vicente y Anna Ferrer crearon la Fundación Vicente Ferrer en Anantapur, estado de Andhra Pradesh.

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Jordi y Joana junto con algunos de los habitantes de Anantapur

A día de hoy, más de tres millones de personas se benefician de todos los proyectos que la Fundación lleva a cabo para promover el desarrollo de las comunidades más pobres y excluidas, como los dálits, los grupos tribales y las castas desfavorecidas. No es de extrañar entonces que los locales recuerden a Vicente como “el Dios que se podía tocar”.

En WorldCoo nos sentimos muy afortunados de haber ayudado a recaudar fondos a esta organización que tanto admiramos. Por eso, estábamos ansiosos por conocer la experiencia de nuestros embajadores tras visitar dos de los proyectos que nuestros “eCommerce con causa” han ayudado a financiar allí.

  • El primero de ellos fue colaborar con la atención pediátrica de 1.300 niños y niñas en el Hospital Pediátrico de Bathalapalli, un proyecto por el que están recaudando los usuarios del Banco Sabadell. Puedes recordar el proyecto AQUÍ.
  • El segundo proyecto que visitaron fue el embalse de agua que financiaron los usuarios de Planeta Huerto para cubrir las necesidades agrícolas y ganaderas de los 1.126 habitantes del pueblo de Agraharam, en el distrito de Anantapur, en la India. Puedes recordar el proyecto AQUÍ.

Como os decíamos, después de su aventura por África (puedes recordar su primera experiencia AQUÍ y la segunda AQUÍ), Jordi y Joana emprendieron rumbo hasta Anantapur, donde se encuentra el Campus de la Fundación. Ellos mismos nos cuentan su experiencia, ¡sigue leyendo!


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Joana con alumnas de la escuela que ha implantado la Fundación

 “Hace 50 años Anantapur era una zona rural muy árida, casi desértica. Hoy en día, aunque la región sigue siendo una de las más secas de Andhra Pradesh, está rodeada de zonas verdes, con plantaciones de mango y  cacahuete, y de varios embalses para guardar agua de lluvia. Estos son los cambios más superficiales que ha sufrido la zona. El resto, se pueden ir descubriendo una vez entras en el Campus que la organización tiene en Anantapur; se trata de un mundo aparte de la región, incluso de la India.  

El primer día nos llevaron a Bathalapalli, a unos 25 km de Anantapur. Allí se encuentra el primer proyecto que están ayudando a financiar los usuarios del Banco Sabadell a través de WorldCoo, el Hospital de Pediatría, así como algunos otros proyectos que la entidad lleva a cabo en la región.

Al aparcar cerca del hospital empezamos a ver todo el tránsito de gente entrando, saliendo, esperando… Y es que según nos contaron, éste se ha convertido en un centro de referencia en el estado por la calidad de sus servicios. Es la joya de la corona de la Fundación. Un total de 80 médicos y voluntarios atienden unas 1900 consultas al día. Antes los servicios eran totalmente gratuitos, ahora cada familia paga según lo que se puede permitir y, para eso, tienen las cartillas de colores. Los niños/as apadrinados tienen un color de cartilla especial y reciben atención totalmente gratuita, igual que las personas que no se la pueden permitir y que reciben ayuda por parte de algunos de los programas que se impulsan, como el que participa Banco Sabadell junto con WorldCoo. Gracias su aportación solidaria, 1.300 niños/as podrán recibir atención médica de forma totalmente gratuita.

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Hospital Pediátrico de Bathalapalli

El hospital cuenta con dos salas de urgencias, una ambulancia, diez camas para cuidados intensivos, laboratorios con la maquinaria más avanzada, un banco de sangre reconocido por el gobierno, 350 camas para postoperatorios, una sección de ginecología óptica, forma a sus propias enfermeras, recibe médicos de España que participan como voluntarios en proyectos específicos, están construyendo 10 quirófanos nuevos… Y además tienen la zona de Pediatría, con capacidad de hasta 80 niños y la UCI neonatal. Conocimos a uno de los voluntarios y nos explicó que había llegado al hospital con muchos prejuicios del tipo de lugar donde trabajaría, pero que estaba rodeado de las mismas máquinas que en su lugar de trabajo en España.

Otro de los proyectos que visitamos el embalse de agua que los usuarios de Planeta Huerto habían ayudado a financiar a través de WorldCoo. Los embalses de agua son una pieza clave para el impulso de la economía de Andhra Pradesh, el segundo estado más árido de la India. Las condiciones meteorológicas condicionan la agricultura del país, el medio de vida de casi el 80% de la población.

La construcción de estructuras hídricas como esta proporciona a las comunidades agrícolas la tranquilidad y la seguridad de que podrán hacer frente a las épocas de sequía y prevenir situaciones de emergencia. A través de la construcción de este embalse, se podrá regar unas 50 hectáreas, beneficiando de forma directa a 12 familias de agricultores y a 203 familias de este pueblo de forma indirecta.

Una de las cosas que sorprende más de la Fundación es lo bien pensado y encajado que está todo. Como es de suponer, eso es fruto de pensar y trabajar muchísimo y siempre con la máxima honradez.

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Jordi y Joana en uno de los pueblos que visitaron

Lo que vimos en estos y otros proyectos es que el objetivo principal de Vicente y Anna Ferrer siempre fue el de empoderar a la clase más baja, a los que siempre fueron menospreciados e incluso matados por su enfermedad o condición, que representaba una vergüenza para la familia. Dálits, gente sorda, muda, con síndrome de Down, enfermos/as de sida o con problemas de movilidad por culpa de la polio. Todos han entendido que son iguales a los demás y ahora las familias incluso se sienten orgullosas de sus logros. Un día Vicente dijo; “Mi trabajo consiste en conseguir sueños imposibles” y es justamente esta la sensación que uno se lleva de la Fundación, presenciar un milagro”.

Equipo WorldCoo

La experiencia de Jordi y Joana en Patongo, Uganda

Nuestros Embajadores visitan el proyecto que ayudamos a financiar junto con Santa Fixie Group, uno de nuestros “eCommerce con causa” y Chance for Childhood

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La aventura de Jordi y Joana en África ha dado para mucho. Hace unos días os hablamos del uso de la bicicleta como instrumento de inclusión social y hoy damos prueba de ello.

Después de visitar la escuela rural con la que colaboramos hacemos unos meses de la mano de la ONG Active Africa en el poblado de Tumm (Kenia)  – puedes recordar el proyecto AQUÍ – nuestros dos embajadores continuaron sus andaduras por África dirección Patongo, en Uganda.

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Joana y Jordi con algunas de las personas que se han podido beneficiar del programa

Patongo es una zona rural del norte del país que todavía sufre las consecuencias de dos décadas protagonizadas por los conflictos entre el gobierno y el ejército.  A raíz de ello, muchos niños y niñas quedaron huérfanos y, hoy en día, la mayoría de ellos viven en grupo bajo la tutela de algún adulto de la comunidad. No obstante, la encargada del día a día de la familia es la niña más grande del pequeño grupo; ella se ocupa de hacer la comida, cuidar de sus hermanos y cultivar el huerto familiar mientras sus hermanos van a la escuela. La mayoría de ellas ha tenido que abandonar sus estudios, dado que los centros educativos están demasiado lejos de su casa y no les da tiempo a compaginar el trabajo del hogar con el de la escuela.

Frente esta situación, la ONG local Passion for Community, juntamente con Chance for Childhood, pusieron en marcha un proyecto con el que dotar de bicicletas a niñas huérfanas para que la falta de tiempo y el desplazamiento hasta su escuela no suponga un impedimento para poder continuar con sus estudios, llevar los excedentes del huerto al mercado de forma más fácil, llegar al médico a tiempo si algún miembro de la familia se pone enfermo… y, en definitiva, tomar control de su propia vida.

En Worldcoo, conocemos de primera mano este proyecto porque justo hace unos meses ayudamos a financiar la distribución de 25 bicicletas de la mano de Santa Fixie Group, uno de los e-commerce que colaboran con nosotros. Puedes recordar el proyecto AQUÍ.

En Patongo, Jordi y Joana han tenido la ocasión de conocer y charlar con algunos de las adolescentes que han podido continuar sus estudios a raíz de este programa.

¡Aquí, algunos de ellos!

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Jordi junto con Margaret, Janneth, trabajadora social de Passion for Community y otro niño

Margaret Amono

Margaret Amono es la hermana mayor de un grupo de seis que, años atrás, quedaron huérfanos. A través de la bicicleta ella ahora puede estudiar peluquería en Patongo.

“Soy Margaret Amono. Antes de tener la bicicleta, solía ir a la escuela a pie y, a menudo, llegaba tarde. La verdad es que eso me cansaba mucho, lo que hacía que no me concentrara mucho en las clases. Pero ahora que tengo la bicicleta, puedo llegar pronto a clase y tengo tiempo para todo.

Esta bicicleta también me está ayudando a llevar los alimentos del huerto al mercado y a llevar a mis hermanos al médico cuando están enfermos, así que estoy muy agradecida por ello”.  


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Una de las usuarias del proyecto, Atto Scovia

Atto Scovia

“Mi nombre es Atto Scovia y tengo 16 años. En Julio me dieron una bicicleta, así que ya hace unos cuantos meses. Durante este tiempo, la bicicleta me ha ayudado a moverme de un sitio para otro, puesto que yo provengo de un condado lejos de este lugar. Normalmente viajo con otro joven para aprovechar este transporte.

La bicicleta también nos está ayudando a llevar agua de un sitio para otro, puesto que la fuente de agua potable se encuentra muy lejos de nuestra casa. Además, también nos ayuda a ir al mercado y vender algunos de los alimentos que cosechamos, así como transportar otros cultivos del huerto”.


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Otra de las usuarias, Acem Pamela

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“Soy Acem Pamela y hace 5 meses que me facilitaron una bicicleta. Antes de tenerla, se me hacía muy difícil ir al centro educativo por falta de tiempo. Ahora, por ejemplo, vengo del curso de peluquería al que puedo atender. Además, me ayuda a llevar al médico a todo aquel que lo necesite. La uso a diario. Viajo, voy a la escuela y vuelvo a casa. Durante el fin de semana, la uso para transportar cultivos del huerto y llevar agua”.


 Jordi, Joana, muchas gracias por trasladarnos vuestras impresiones y visitar de primera mano este proyecto tan especial para nosotros.

Ha sido un placer. La verdad es que cuando pensamos en el terreno del voluntariado en países como Uganda, siempre nos viene a la mente el gran nombre de organizaciones más famosas que se encuentran en estos países desde hace tantos años (UNICEF, ACNUR….). Fue muy interesante ver y comprobar que una organización local y otra no tan conocida han estado capaces de montar todo este proyecto y llevarlo a la práctica de forma satisfactoria. ¡Qué gran trabajo!

A menudo, desde casa, hay la incertidumbre de si las ayudas que podamos mandar desde aquí son apropiadas y de si llegan a su destino.   Por eso, es importante tener confianza en el proyecto o en la entidad en la que dona soporte. Los proyectos que hemos visitado optimizan y aprovechan cada ayuda que reciben y eso, a nosotros, nos hace seguir creyendo en la colaboración entre las personas. 

Equipo Worldcoo.

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