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#ConlosRefugiados
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“No entendemos a las empresas que no asumen un mínimo de sentido social en su trabajo”, Toni Tió de CiviClub.org

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Hoy, 20 de junio, es el Día Mundial de las personas Refugiadas; ocasión que nos sirve para conocer de cerca la realidad de ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados).

Casi todo el mundo ha oído hablar muchas veces de las siglas ACNUR, pero muy pocos saben que la entidad nació en 1950 con el reto de reasentar a un millón de europeos que quedaron sin hogar después de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, ACNUR presta ayuda humanitaria a millones de personas que han tenido que abandonar su hogar debido a conflictos armados o persecuciones.  En total, 49,7 millones de personas se encuentran bajo su amparo. ¿Cuáles es su prioridad actual y foco de actuación? Hablamos con Joan Reventós, Director del Comité Catalán de ACNUR.

A día de hoy, hay 65,6 millones de personas desplazadas en el mundo. ¿Cuál es el principal reto actual de ACNUR?

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas, ACNUR, tiene como principal reto proteger y asistir a las personas refugiadas y desplazadas por persecuciones o guerras, y promover soluciones duraderas a su situación, mediante la repatriación voluntaria, la integración en los primeros países de asilo o mediante el reasentamiento en terceros países. Con los actuales niveles de desplazamiento forzado en el mundo, está siendo un enorme desafío encontrar soluciones duraderas ya que más del noventa por ciento de todas las personas desplazadas viven en los países más empobrecidos del mundo y sus capacidades de acogida, pese a la solidaridad que muestran las comunidades locales, son muy limitadas.  

Es indispensable que las personas que cruzan fronteras en busca de seguridad, puedan acceder de forma efectiva a sus derechos como personas con necesidades de protección internacional. Por ello, los estados que les acogen deben disponer de las Leyes, procedimientos y garantías apropiadas para ofrecer asilo. Junto con la seguridad jurídica necesaria para residir en un nuevo país, necesitan el apoyo suficiente para poder reiniciar sus vidas y conseguir que puedan vivir de forma autónoma e independiente, con el objetivo de convertirse en sujetos activos de las sociedades de acogida, así como, si se dan las condiciones para regresar, en sus países de origen.

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Tras 67 años desde la creación de ACNUR, hoy cerca de 50 millones de personas se encuentran bajo vuestro amparo. ¿Cómo ha sido el camino hasta el día de hoy?

Una senda compleja, repleta de retos y dificultades; aciertos y aprendizajes. Plagada de dilemas. El mandato del ACNUR, tanto para proteger y asistir a refugiados y desplazados internos como para reducir los casos de apátridas en el mundo, es un reto de enormes proporciones que requiere aunar sensibilidades e intereses muy distintos, tanto a nivel global, regional como local.

¿Hay  algún proyecto o experiencia pasada que sirva para dar respuesta a las necesidades presentes?

Existen distintas experiencias que pueden servir de ejemplo delante de los retos que ahora tiene que afrontar la comunidad internacional para reducir los niveles actuales de desplazamiento forzado. Una de ellas fue la impulsada por Fridtjof Nansen, un científico, diplomático y hombre de estado; un humanista dotado de una profunda compasión hacia los seres humanos, que, en 1921, a petición de la Sociedad de las Naciones, impulso el Alto Comisionado de los Refugiados, germen inicial de lo que ahora es el ACNUR, convirtiéndose en la primera organización internacional dedicada íntegramente a buscar soluciones para las personas que huían de guerras y conflictos. Nansen, gracias a sus excelentes dotes diplomáticas, logró un acuerdo para que 52 países autorizaran la emisión de lo que se llamó “pasaportes Nansen”, unas cédulas de identificación personal que permitían a sus titulares viajar sin suscitar sospechas ni encontrar problemas de frontera en frontera. Durante casi dos décadas, éstas cédulas permitieron salvar a millones de personas de la persecución y la barbarie, personas que tuvieron un papel muy relevante en el desarrollo de las sociedades de acogida.

En los últimos meses se han calificado los distintos conflictos que tienen lugar en Siria, Sudán del Sur o Yemen, entre otros, como la mayor crisis humanitaria desde la 2ª guerra mundial. ¿Cómo ves el panorama actual y futuro?

Con preocupación y esperanza. Preocupación porque el número de desplazamientos forzados se han multiplicado en los últimos años, y eso quiere decir que millones de personas se han convertido, muchas veces de la noche a la mañana, en personas refugiadas o desplazadas; forzadas a dejar atrás sus hogares, a desprenderse de la mayoría de sus pertenencias y, lo que es peor, a vivir el desarraigo. Mientras se acelera este proceso, constatamos que la comunidad internacional no encuentra las soluciones políticas necesarias para que esta tendencia se invierta a corto o medio plazo.

Por otro lado, con esperanza puesto que, en esto, como en muchas otras cosas en la vida, la Ley de Pareto nos puede servir de mucho ayuda. Si entre todos nos comprometemos a abordar las causas, y consecuencias, de los cuatro conflictos o crisis más sangrientas que ahora asolan el mundo (Siria, Palestina, Sudan del Sur y Somalia), el 80% de las más de 65 millones de personas desplazadas que ahora nos escandalizan, podrían empezar a pensar en volver a sus hogares. Puede parecer utópico, pero sólo es cuestión de voluntad y determinación.

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No solo hoy sino cada día, ¿qué podemos hacer todos nosotros desde aquí?

Por un lado, como ciudadanos de un mundo global, tomar consciencia de que el desplazamiento forzado no es algo ajeno y lejano a nosotros. Todo el mundo puede ser refugiado un día u otro, casi todas las personas que hoy habitan la tierra tienen algún familiar que en su día tuvo que huir de su hogar a causa de la guerra. Aceptar esta realidad es importante para asegurar que en el futuro podamos liberarnos de seguir contando desplazados por millones. Comprenderlo, implica entender que detrás de cada cifra hay una persona como nosotros: con deseos, esperanzas, temores y amores…  Personas como tú y como yo.

Por último, y mientras no se encuentran soluciones políticas a los conflictos, la comunidad humanitaria necesita el apoyo de personas y organizaciones para poder dar respuesta a las enormes necesidades que se detectan en los países más empobrecidos que, recordemos, acogen a más del 80% de los desplazados de todo el mundo. Por ello, te invito a que te hagas socio  o donante del Comité español de ACNUR, ya sea llamando al 913690670 o a través de nuestra web www.eacnur.org, tu contribución, sumada a la de más de 400.000 colaboradores regulares españoles nos permite seguir #cambiandohistorias.

Equipo Worldcoo

 

“No entendemos a las empresas que no asumen un mínimo de sentido social en su trabajo”, Toni Tió de CiviClub.org

Hace unas pocas semanas, lanzábamos el nuevo widget de donación de Worldcoo, que incluía un sistema de gamificación gracias a la colaboración con CiviClub.org;  el club online que recompensa las buenas acciones que las personas cívicas hacen por su entorno. Gracias al acuerdo, Worldcoo y CiviClub.org fomentan la solidaridad online premiando cada donación realizada en nuestros e-commerce con causa. En este sentido, los usuarios donantes,  ganan 20 Civis a través de un código que reciben una vez realizada la compra solidaria en la misma  página del ecommerce que podrán cambiar por regalos y descuentos del catálogo de CiviClub.org. Para poder conocer con más profundidad la excelente iniciativa de  nuestro colaborador, hemos entrevistado  su  Director General, Toni Tió.


Equipo_CiviClub_2 (1)Civiclub es el club online que recompensa las buenas acciones que las personas cívicas hacen por su entorno.
  ¿Cómo nace la idea?¿ Cuando nació?¿Quiénes son los fundadores?
La idea es la suma de diversas experiencias de Toni Tió, co-fundador de CiviClub. Una de ellas es un proyecto convertido en empresa a principios de los 2000, colaborando con el lanzamiento de un estudio de eco diseño en el que consiguieron alargar el ciclo de vida de materiales imposibles de reciclar, dando trabajo al mismo tiempo a personas en riesgo de exclusión y con discapacidad. Sin embargo, sobre todo, la idea de base de CiviClub es una reflexión acerca de cómo nos hemos acostumbrado a transmitir valores cívicos. Tendemos a reñir, a multar y castigar en lugar de motivar, retar y recompensar ¿Por qué nos hemos acostumbrado a que se nos multe cuando hacemos las cosas mal, y en cambio nos parece tan extraño que se nos recompense cuando hacemos las cosas bien? CiviClub es la primera plataforma que recompensa las cosas buenas que haces por tu entorno. Así de sencillo. Te registras gratuitamente y cada vez que haces o divulgas alguna acción positiva con nosotros, ganas puntos que puedes intercambiar por ofertas de ocio, cultura y entretenimiento. Este es el motor principal de CiviClub, abandonar los moralismos, centrándonos en el corto plazo y activar conductas y hábitos positivos mediante retos. Haces cosas buenas, ganas puntos (o Civis)  y consigues regalos.
Aunque de forma oficial se lanzó el 14 de noviembre de 2013, el proyecto empezó a gestarse en 2012 de la mano de Toni Tió y Albert Casanovas.

¿Habéis tenido un referente internacional?
Fuera de España, hay algunos modelos similares a CiviClub, aunque enfocados en el ámbito del reciclaje y de la sostenibilidad. Admiramos, especialmente, la empresa RecycleBank en Nueva York, primer impulsor de este modelo. Existen otras propuestas, como CitéGreen, en Paris;  Tuola, en México DF;  GreenRedeem en Londres o GoodCoins en Canadá. Como comentábamos, son modelos vecinos pero que sólo fomentan uno de los tres ejes de valor que difundimos en nuestro club.

En poco tiempo habéis conseguido grandes hitos como tener más de 80 entidades emisoras y 30.000 usuarios registrados. ¿Esperabais este éxito?
La verdad es que era muy difícil prever el impacto, pensábamos llegar a unos 10-12 mil usuarios registrados el primer año, y casi hemos triplicado esas expectativas!

¿Cuánta gente sois en el equipo?
Ahora mismo somos 4 personas, aunque esperamos poder contar con más manos pronto. El equipo está formado por: Toni Tió (Director General), Albert Casanovas (Director Técnico), Lara Macip (Comunicación, relación con las marcas y el socio) y Elena Cañas (Marketing y Emisión de puntos).

¿Habéis tenido alguna ronda de financiación o algunos bussiness angels que os han apoyado?
Sí, la Fundación CREAS apostó por nosotros en el lanzamiento y fuimos la primera participada de su fondo CREAS Inicia. Además, a lo largo de este año, hemos contado con el apoyo de inversores privados que han apostado por el modelo de CiviClub.

¿Cuáles son vuestros objetivos a medio y largo plazo? Cómo os véis dentro de 1 ¿año?
Queremos ser la moneda transaccional estándar que mida el impacto social que hacemos las personas por nuestro entorno. Probablemente, en un año habremos avanzado en la idea de extender CiviClub en varios países.

 Sois una .org, sin ánimo de lucro. ¿Cómo financiáis el proyecto en un momento que las ONGs están sufriendo la lacra de la falta de financiación?
CiviClub, aunque tenga el dominio .org, es una empresa basada en la innovación social. Somos una plataforma en la que ponemos en contacto a marcas que puedan aportar contenido relevante en el ámbito de la sostenibilidad, solidaridad y/o hábitos saludables con nuestra comunidad, aportando valor. Desde la asociación de marca a nuestros valores hasta la generación de tráfico en puntos de venta, nuestra plataforma da espacio a marcas auténticas y comprometidas, y las conectamos con un ciudadano apasionado, integrado y responsable con su comunidad. Pensamos que muchas marcas tienen mucho que decir y que aportar en esta idea del civismo. Al final, son actores clave y de mucha relevancia que operan en la sociedad que queremos mejorar, y hay muchas que ejercen un rol muy positivo y que se esfuerzan por hacer cada día mejor las cosas.

¿Cuál es vuestra opinión sobre la el compromiso social de las empresas por su entorno y sobre la solidaridad ciudadana?
Como decimos en nuestro manifiesto, ya no entendemos a las empresas que no asumen un mínimo sentido social en su trabajo, en objetivos y en valores.

¿Cuál es el emisor de puntos que más usuarios consigue atraer a vuestra plataforma para acumular puntos?
El Banc de Sang i Teixits de Cataluña, los Puntos Limpios de Barcelona y la plataforma de crowdfunding Teaming son los emisores de Civis que más ciudadanos comprometidos atraen a la plataforma.

 ¿Alguna actividad/acción curiosa para la que el usuario final consigue puntos?
Devolver a tiempo libros de la Biblioteca, compartir plato, huerto, acuñar una moneda que inicia una cadena de favores, llenar calles, casas y pueblos de flores, lograr un reto social en un programa de emprendimiento para jóvenes son las más curiosas entre las más de 160 acciones que ahora mismo dan Civis en la plataforma.

Muchas gracias Toni, por tu tiempo. Esta entrevista es una de las  #cosasbuenas que hemos hecho hoy.

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