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Miquel y Mireia visitan la ONG SAUCE en Camboya
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100 niños reciben la visita de un Dr. Sonrisa
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“En cada visita intentamos que la risa y la ilusión inunde el hospital”, Doctor Fiebre

Miquel y Mireia visitan la ONG SAUCE en Camboya

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“La educación en Battambang es una fuente de motivación y reconocimiento para aquellos con más dificultades”. 

alumnosHace justo un mes Mireia y Miquel iniciaron un largo viaje que les llevará a recorrer muchos de los países donde nuestros e-commerce con causa han contribuido a mejorar la situación social y medio ambiental de las zonas más pobres.

Su primera parada ha sido en Camboya, donde han tenido la oportunidad de conocer de primera mano la labor de la ONG S.A.U.C.E, una entidad que nació en 2001 para prestar ayuda a personas en riesgo de exclusión social de Camboya, un país que todavía arrastra las secuelas de un genocidio que acabó con la vida de dos millones de personas.

Entre los más afectados, destacan los niños, que aún a día de hoy se enfrentan a problemas como la desnutrición el abuso, la explotación, las minas antipersona o las dificultades de acceso a la escuela, especialmente en áreas rurales. Ante esta situación, la educación se considera un aspecto clave para que el país pueda avanzar y esta es una de las prioridades de S.A.U.C.E.

Hablamos con Miquel y Mireia de su experiencia en Battambang, donde se encuentra la Fundación.


Miquel, Mireia, ¿cómo describiríais la zona donde se encuentra S.A.U.C.E?

La Prefectura Apostólica de Battambang es la organización con la que SAUCE colabora. Battambang es un buen reflejo de Camboya, un país mayoritariamente rural con la economía basada en la agricultura y una población muy joven; sin casi acceso a la educación, que se dedican a trabajar en el campo.

Esta situación es una herencia de uno de los genocidios más importantes de la humanidad que azotaron Camboya entre los años 1975 y 1979 y la guerra que aconteció justo después, hasta bien entrados los años noventa. Este genocidio se encarnizó con los intelectuales del país, matando, en el caso de la educación, hasta el 80% de los profesores y en el caso de la sanidad, solo dejó con vida a 5 médicos en todo el país. Esto provocó una paralización total del país en términos de educación de la que aún no se ha recuperado (tanto por falta de profesores como por falta de relevancia dentro de la sociedad).

La Prefectura centra sus esfuerzos en la educación y en el trabajo con los discapacitados, y su ámbito son las zonas rurales remotas y muy aisladas.

¿Cuál fue vuestra primera impresión al llegar allí?

Nuestra primera impresión al llegar a la Prefectura fue de grandiosidad, por la dimensión del recinto y de serenidad por la paz que se respiraba. A parte de la iglesia y la casa de los párrocos, el recinto de la prefectura dispone de un centro médico, una casa de visitas, una casa para los voluntarios, dos casas de acogida, una guardería y el Karuna Computer Center.

Durante el día, el movimiento de niños, trabajadores y voluntarios era constante, pero se notaba que todos tenían claro su destino. No hay nada más motivador que saber el objetivo, el porqué de tu día a día. Esta fue nuestra primera y última impresión de la Prefectura de Battambang.

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¿Cómo definirías la gente de Battambang?

La mayoría de gente vive del sector agrícola con muy poca educación formativa. La población no se concentra en el núcleo urbano sino que viven en zonas remotas cerca de los campos de cultivo.

Existe también un colectivo muy numeroso de personas con discapacidades físicas. A lo largo del conflicto anteriormente citado junto con las consecuencias de la Guerra del Vietnam, hubo un brote de polio muy extenso y muchas mutilaciones por minas antipersonas, una de las principales causas de muerte en el país todavía a día de hoy.

Entre otros proyectos, habéis visitado el centro educativo “Karuna Computer Center”, desde donde se imparte una educación informática de calidad a niños y niñas de la provincia. ¿Cómo son los niños que atienden a clase?

El centro de Karuna Computer Center tiene como objetivo acercar la educación a personas de diferentes edades que viven en zonas remotas y con difícil acceso a la escuela (y a la educación), y a niños con discapacidades físicas. Para ello las clases se realizan por las tardes (de 16 a 19h) y así se facilita poder combinar con la escuela y con los alumnos que por la mañana trabajan.

Además de formación en informática, en el centro también existen tres aulas destinadas a la formación de inglés y a la reparación de equipos informáticos.

¿Por qué es tan importante promover e impulsar su educación?

En primer lugar, la educación es una herramienta más que tienen para acceder al mercado laboral. Sin embargo, también es una fuente de motivación y reconocimiento para aquellos con más dificultades.

Además de este, ¿qué otro tipo de proyectos habéis visitado y cuál os ha sorprendido más?

La Prefectura trabaja en 4 grandes pilares en los que divide múltiples proyectos:

  • Educación, en los que se encuentra la construcción y soporte a escuelas en zonas remotas o el soporte a las familias más desfavorecidas.
  • Cuidado al colectivo de personas con discapacidad.
  • Casas de acogida de niños en situación de vulnerabilidad o discapacitados.
  • Empresas sociales en las que se emplean a personas con dificultades y se les forma para una futura integración en el mercado laboral.

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Desde aquí, a miles de kilómetros de distancia, qué pensáis ¿que podríamos hacer para aportar nuestro granito de arena?

Evidentemente, una de las patas más importantes para que continúe la labor, es la recaudación y el soporte económico. Sin embargo, creemos que existen otras formas también importantes para aportar como las labores de comunicación y divulgación. De esta manera, se da a conocer la realidad de otros lugares del mundo y permite generar mayor conciencia.

Equipo Worldcoo. 

 

100 niños reciben la visita de un Dr. Sonrisa

En febrero de este año, los usuarios de Zacaris recaudaron el importe necesario para que los Doctores Sonrisa de la Fundación Theodora  pudieran visitar a niños y niñas hospitalizados.

Gracias a los más de 1.200 que participaron, María y otros 100 niños más ya han conocido a uno de los Doctores de la Fundación

¡GRACIAS  POR HACERLO POSIBLE!

Informe final Zacaris 2017

Puedes recordar el proyecto AQUÍ.

Equipo Worldcoo.

“En cada visita intentamos que la risa y la ilusión inunde el hospital”, Doctor Fiebre

capceleraHace más de 5 años que Albert trabaja en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona como Doctor Sonrisa. Allí todos lo conocen como “Doctor Fiebre”, fiebre de la buena, fiebre de Rock & Roll.

“Cuando alguien está de buen humor, es más optimista; cuando alguien tiene ilusión, tiene más esperanza y la enfermedad y el dolor se viven de forma distinta”, nos cuenta Albert. Esa es la misión de los Doctores Sonrisa que trabajan para la Fundación Theodora: desdramatizar la hospitalización infantil y lograr que los niños sigan siendo niños aunque estén en el hospital. Tal y como comenta el Doctor Fiebre, “en cada visita, intentamos que la risa suene en cada habitación del hospital, llevar la ilusión a nuestros queridos “im-pacientes” y a sus familiares”.

Tras más de 20 años de recorrido, a día de hoy la Fundación Theodora está presente en más de 120 hospitales de 8 países europeos. En España un equipo de 29 Doctores Sonrisa visitan en más de 20 hospitales de diferentes comunidades. Estos artistas hospitalarios son “especialistas”  en llevar la ilusión y la alegría allí donde más se necesita. Cada semana los Doctores Sonrisa entran en los hospitales para  ayudar a humanizar la estancia de los niños y niñas ingresados a través del humor.

Hace unos días tuvimos el privilegio de compartir una tarde con el Doctor Fiebre, en el Hospital Vall d’Hebron (Barcelona) y conocer de cerca cómo es su día a día y qué hay detrás de esa bata blanca repleta de Elvis Presley, micrófonos y guitarras que luce.


Doctor Fiebre, ¿cómo empezó tu aventura con la Fundación Theodora?

logo_theodoraLa aventura empezó hará unos 5 años; una amiga mía que trabajaba con la Fundación me comentó que habían convocado un casting para entrar a formar parte del equipo. Me presenté y a partir de allí empezó el proceso de selección. Finalmente fui uno de los escogidos, junto con 3 compañeros más de toda la península.

¿Por qué Dr. Fiebre?

Cuando entras a formar parte de la Fundación Theodora, hay un proceso de formación de 6 meses en el que, como “Doctor Junior”, todavía no tienes tu bata ni tu personaje creado. Es entonces cuando, a través de las visitas al hospital y de tus vivencias, va surgiendo tu Doctor Sonrisa. Según tu forma de ser y personalidad creas tu “especialización” propia,  aquello que crees que puedes aportar, que te hace un doctor único y que te diferencia del resto.  Cada Doctor tiene su mundo y sus particularidades, no todos hacemos las mismas cosas. En mi caso lo vi clarísimo,  me encanta el Rock & Roll y rápidamente vi que un nombre como “Doctor Fiebre” podía dar mucho juego en el hospital. Y es que además de ser un recurso, para mí el rock es también una actitud positiva ante la vida.

Además hay muchos niños que no conocen a Elvis Presley, ni la magia del “Auanbabulubabalambambú”… ¡alguien tiene que darles ese primer contacto con el rock&roll!, ¡así que tengo una misión muy necesaria!  Y te aseguro que los padres me lo agradecen.

Pasado el periodo de Doctor Junior, cuando ya tienes definido tu personaje, es el momento de diseñar tu bata. Después se envía el diseño a una  sastrería de Suiza, donde se encuentra la sede de la Fundación, y allí se  crea la bata con todos los “súper poderes” necesarios para tu aventura como Doctor Sonrisa.

doctorUn Doctor Sonrisa es un artista profesional con largo recorrido, pero a veces eso no es lo más importante. ¿Qué hay que tener para ser un Doctor Sonrisa?

Los Doctores Sonrisa además de tener una dilatada experiencia en sus distintas especialidades (actores, magos, payasos, etc) recibimos  una formación socio-sanitaria de gran importancia que da herramientas vitales a la hora de improvisar con los niños hospitalizados y sus familiares. Además, seguimos protocolos higiénico-sanitario muy importantes para entrar de un modo seguro y saludable para los niños, evitando así posibles contagios y/o infecciones.

La verdad es que se busca un artista con gran empatía y habilidades, que ayude a establecer una relación especial con el paciente. Estar disponible, abierto y consciente a cada situación que podamos encontrarnos. No es tan solo entrar en la habitación y hacer tu número, sino tener la capacidad de acompañar en los momentos más dolorosos y de tensión que hay en el hospital.

Y claro, todos los Doctores somos licenciados en la “Universidad de Jajajarvard” y hemos cursado nuestra especialización en la “Facultad de Ilusiología” donde hemos adquirido un nivel de tontería muy alto y apropiado para nuestra labor… como puedes comprobar aquí y ahora con el Dr.Fiebre…, Ouh Yeah!…

En un día a día tuyo cualquiera, te levantas, llegas al hospital, te vistes y… ¿hay alguna forma de preparase más allá de eso?

En mi caso, lo que me sostiene y aguanta en el hospital es el mismo Doctor Fiebre, tengo mucha confianza en él.  Una vez me pongo la bata, me reconvierto y entro en la actitud de “fiebre de la buena, fiebre de Rock & Roll!”. Aunque a veces pasen cosas a nivel personal y sintamos que no tenemos la energía suficiente para afrontar la jornada, el mismo personaje nos hace entrar en situación y nos da la dosis de positivismo necesaria, que es mucha. Estamos aquí para cambiar el clima del hospital y los Doctores Sonrisa nos ayudan a nosotros mismos.

La mayoría de pacientes que visitas son niños que han sido hospitalizados por razones distintas. Aun así, ¿crees que tienen algo en común?

La mayoría de nuestros “im-pacientes “tienen en común las ganas de volver a casa y de encontrase mejor. Pero no es fácil estar positivo cuando llevas tiempo ingresado en el hospital o cuando el dolor no te deja  dormir. Aparece el aburrimiento, el miedo y los enfados, hay momentos de desesperación y  no aceptación a la enfermedad, por eso tratamos de devolver la  ilusión para recuperarse y volverá  conectar con las ganas de jugar y reír. Pero nuestros pacientes no solo son los niños, también visitamos a los familiares y al personal médico, ellos también necesitan las recetas mágicas de los Doctores Sonrisa.

Padres y personal médico como pacientes, ¿cómo les influyen tus visitas a ellos? ¿Crees que tus visitas también afectan a la atmósfera general del hospital?

Rotundamente sí, y para bien. La risa es contagiosa e influye a familiares, niños, médicos. La risa nos hace fuertes; es un hecho que funciona, y para ello estamos aquí. Cuando alguien está de buen humor, es más optimista; cuando alguien tiene ilusión, tiene más esperanza y la enfermedad y el dolor se viven de forma distinta.

Nuestras visitas ayudan a cambiar el clima general, no solo el de los niños. El hospital se convierte en un sitio más humano, donde los niños puedan ser niños.

Pero, además, a veces no es solo hacer reír, sino simplemente estar presente, acompañando la situación y el momento que nos encontramos. Es igual de importante saludar al niño que a los familiares. Si mejoramos el ánimo de los padres probablemente estemos ayudando a aumentar la ilusión y la capacidad de recuperación de cada “im-paciente”.

doctor2Llamas a la puerta, entras en la habitación y… ¿cuál es la reacción de los niños?

Detrás de cada puerta hay situaciones muy diversas. Siempre nos informamos previamente con el personal sanitario sobre el tipo de enfermedad y estado de ánimo de cada paciente, no es lo mismo visitar a un niño post-operado que a un niño que se va a ir de alta. En general la reacción es positiva, de sorpresa y complicidad. También recibimos respuestas negativas de niños  que no te quieren ni ver, es normal y lógico, están enfadados o tristes y en esos casos respetamos la decisión pero casi siempre logramos establecer relaciones de complicidad que se traducen en juego y agradecimiento.

Una vez visité a un niño que tenía un cartel en la puerta que decía: “prohibido la entrada a los médicos, solo se admiten payasos”. Muchos ya te esperan, porque te conocen. Hay muchos niños que pasan largas temporadas en el hospital, con procesos de recuperación muy largos. En estos casos acabas estableciendo vínculos fuertes con ellos y los familiares, formas parte de su mundo hospitalario y esperan cada semana tu visita. Todos conservan las postales -receta del Doctor, se acuerdan de ti y nosotros de ellos.

A todo ello, no hay que olvidar que cuando un Doctor Sonrisa termina su jornada y llega a casa, es muy probable que se lleve consigo alguna de las historias vividas. Y es que para ser un Doctor Sonrisa se debe tener la suficiente fortaleza emocional para estar permanentemente expuesto a determinadas situaciones. ¿Cómo se lleva eso?

Claro, después de una visita te llevas cosas buenas, pero también de malas y tienes que hacer un trabajo con ello. Muchas veces no te das cuenta, pero resulta que cuando llegas a casa tienes menos paciencia o duermes peor. Al final del día, retienes muchas imágenes y te encuentras en situaciones muy tristes y duras.

Ante eso, lo mejor de todo es compartirlo con tus compañeros, hacer equipo con la gente que trabajamos y saber que tienes a alguien que te entiende, a quien puedes llamar y desahogarte. Es importante no quedarte nada para ti. ¿Pero sabes qué es mejor aún? Pasear y celebrar cada minuto de vida y disfrutarlo al máximo.

 ¿Alguna vez te habías imaginado que llegaría el día en que ayudarías a niños hospitalizados?

Lo que siempre he tenido claro es que el hacer reír funciona y esta es una forma de conocer a la gente y ayudarlos. La verdad es que cuando conocí a la Fundación y vi que se trataba de trabajar en un hospital me dio mucho respeto, pero ahora veo que en un hospital también hay mucha vida; es un sitio donde la gente viene a curarse  y donde pasan cosas bonitas y excepcionales.

Para mi tiene mucho sentido la labor que hacemos con Fundación Theodora, me encanta la idea que haya  Doctor Sonrisa por los pasillos del hospital, visitando con sus mágicos y imaginativos recursos.

Se trata de un trabajo inmensamente agradecido. Aunque a veces te sientas cansado y sin ánimo, la recompensa es tan grande que cuando entras en una habitación te da un “subidón” brutal.

Doctor, ¡muchas gracias por compartir esta tarde con nosotros y ayudarnos a conocer un poco más de cera cómo es vuestro día a día y la labor que realizáis. 

Solo añadir mi agradecimiento  por esta entrevista y por permitirnos difundir la labor de Fundación Theodora.  Y ya despedirme con la receta del Dr.Fiebre:

“Rock&Roll, 10 Ouh Yeahs! al día, mucho amor ¡y mucha tontería!”

Equipo Worldcoo

 

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